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Encuentro Fugaz

En una noche clara, sin nubes que impedían a la luna y las estrellas brillar con esplendor en lo alto del cielo, una pequeña figura se deslizaba entre las sombras de los frondosos árboles que el bosque le brindaba. Intentaba pasar desaparecida, esperando que nadie la haya seguido en su recorrido y no ser descubierta por el enemigo. Con su temor a flor de piel le parecía que sus suaves pisadas sobresalían sobre los sonidos de la noche. Del cantar de los insectos, de voces de los animales nocturnos, de la brisa del viento.
A pesar de eso no podía evitar seguir su camino. Recorrer el bosque en la oscura soledad de la noche tan solo para llegar a su destino. A pesar de saber que tenía prohibido ir a ese lugar. A pesar de saber que no solo ella podía correr peligro, sino también sus camaradas. Pero su necesitad de ir aquel lugar era más grande que cualquier miedo o preocupación. Es algo que necesitaba con urgencia para aliviar sus penas. Para poder escapar de la triste realidad que cruzaban.
Su pueblo era de un lugar muy lejano. Vivian en paz y prosperidad. Pero eso no evitó que pudieran sufrir un desastre natural. Ni con la ayuda de sus conocimientos y las habilidades que la naturaleza los había dotado, pudieron evitar el desastre.
Sin hogar se vieron obligados a iniciar un viaje para encontrar donde vivir. Paso mucho tiempo antes de llegar ahí. Era perfecto. En poco tiempo se adaptaron al lugar y empezaron a construir su nuevo hogar. Pero tras mucho tiempo descubrieron que no eran los únicos que vivían en esa región. Eran otros seres parecidos a ellos pero a la vez distintos.
Ellos son seres delgados, pero con fuerza para trabajar la tierra, con la cabeza alargada y ojos rasgados, en su frente, justo a la mitad está el regalo que la naturaleza nos ha brindado. Una joya donde reside el poder de manipular la cuatro fuerzas básicas de nuestro medio. Sus ropas están hechas de las fibras extraídas de las plantas.
Los otros son seres más robustos, con fuertes brazos y piernas. Su cara es ovalada. Sus orejas son largas y puntiagudas. Sus ojos son completamente azules. Son grandes, ovalados, más anchos en la parte anterior y algo rasgados por detrás. Con una larga cola delgada. Sus ropas están hechas de pieles de animales. Además usan armas para casar y obtener alimento.
Su pueblo creyó que podrían vivir en comunidad aprovechando los frutos de la naturaleza. Pero los nativos no lo creían, para ellos solo eran extraños que no eran bienvenidos. Por un tiempo se mantuvieron alejados unos de los otros, con encuentros ocasionales entre ambos grupos, pero últimamente en cada encuentro crecían los problemas.
Pero en ese momento no quería recordarlo. En poco tiempo llegó a su destino. Había una roca que le doblaba el tamaño. Alrededor espesos arbustos que parecían un muro protegiendo algo. Con algo de dificultad, pasó entre ellos para alcanzar el pequeño lago que rodeaban. Escondido en lo profundo del bosque. Resguardado también con grandes árboles, pero aun permitían ver un fragmento del cielo estrellado, aunque la luna lo ocupaba en ese momento.
Sintiéndose tranquila al llegar. Aunque no se quitó la capa y capucha que ocultaban su figura. Se sentó a la orilla y sin sus zapatos sumergió sus pies en el agua. Dejándose llevar por la paz que le brindaba ese lugar. Lo había encontrado accidentalmente días atrás. Le encanta el lugar por su belleza y la tranquilidad que es capaz de brindarle. De darle la oportunidad de olvidarlo todo.
El problema era que estaba lejos de su hogar y había una regla que le prohibía alejarse. Pero ella necesitaba estar ahí y sin importarle romper las reglas iba cada vez que podía escaparse.
Una leve brisa produjo el crujir de las ramas, liberando unas hojas que acompañaran al viento en su recorrido. Esto hizo un bello espectáculo para la joven. Pero ella prefirió cerrar los ojos y sentir con mayor claridad la caricia del viento.
Olvidándose de todo, llenándose de paz empezó a cantar. Con su voz transmitió su sentir. Una extraña belleza emana de su voz mezclada con nostalgia.

A pesar de la luz y la luna, la noche seguía siendo oscura. Pero para él eso no era un problema. Sus ojos veían con claridad, si bien no como el día, lo suficiente para recorrer el lugar sin muchas preocupaciones. Pero estaba en problemas, tuvo que regresar hace tiempo, cuando el sol se ocultó para dar paso a las estrellas y la luna. Pero no quería regresar con las manos vacías. Había tenido serios problemas para que le permitieran unirse al grupo de caza, aunque ya tuviera la edad para ello.
En su pueblo solo los mejores pueden salir de cacería. Los jóvenes, a partir de determinada edad, pasaban varias pruebas antes de tener una oportunidad. Él, aunque haya pasado todos los requisitos, se le dificultó más de lo normal por los conflictos recientes con los forasteros. No sabían sus intenciones, aunque decían que solo querían vivir en comunidad con ellos no podían confiar en ellos por sus diferencias y no sabían lo que eran capaces de hacer. Aunque no los ha visto aún. Lo poco que sabía de ellos era por lo que los adultos les contaban.
No entendía bien si es cierto lo que dicen, le parecía confuso. Puede que sea cierto que es aún muy joven para entenderlo.
Ahora tenía que encontrar pronto algo o ese no sería su único problema. Aunque su vista era buena en la oscuridad, no es lo suficiente para evitar los peligros que traía consigo la noche. Por eso tenían la regla de regresar al anochecer. Regla que rompía al aún permanecer en el bosque.
Cuando se resignaba a regresar con las manos vacías distinguió algo fuera de lo normal, pero lo suficientemente lejos para no distinguirlo del todo. Con un poco de dificultad encontró la dirección de donde provenía. Se fue acercando con preocupación. Hasta ser capaz de escuchar perfectamente la dulce melodía.
Quedó maravillado por ella, aunque lo hacía sentir triste. Esto también lo maravilló, nunca hubiera imaginado que la música pudiera transmitirle tales sentimientos. Las canciones que había escuchado en su vida eran alegres y llenas de vida, no se comparaban a la que estaba escuchando.
Se fue acercando para descubrir quien cantaba. Llegó a los arbustos, los miró desconcertado, pero al descubrir que la voz provenía del otro lado, él los atravesó a pesar de la dificultad.
Ella siguió cantando hasta que escuchó un ruido. El miedo la invadió sintiendo como su corazón se aceleraba por la posibilidad de ser descubierta. No sabía quién podría ser, uno de sus compañeros o un enemigo. Se levantó rápidamente dispuesta a marcharse pero al ver al extraño atravesar el muro de arbusto quedó paralizada del miedo. Se trataba de un nativo.
Cuando llegó al otro lado se sorprendió encontrar ese lago, nunca había sabido de él. Pero lo que más llamo su atención fue la persona que se encontraba ahí. No pudo ver quien se trataba por la capa que usaba, además de que la capucha le cubría gran parte del rostro. Se sorprendió de verla aterrada, aferrándose a la capa que ocultaba su identidad. Cuando dio un paso hacia ella, ella retrocedió uno. A pesar de la distancia que los separaba podía notar su temor, sus manos aferrándose a la capa y solo mirándolo porque no podía darle la espalda al que le podía poner en peligro
-No te haré daño- le dijo levantando sus manos con su arco en ellas, mientras avanzaba a ella con lentitud.
Pero eso no hizo que se relajara. Pero al menos ya no se apartó.
-¿Qué haces aquí?- le pregunto cuando está a un par de pasos de ella, pero eso hizo que ella finalmente apartara la vista de él, solo para ocultar aún más su rostro.
-No tengas miedo- le volvió a repetir inseguro de qué hacer, sin darse cuenta quien es realmente quien está bajo la capa, ni sospechándolo.
-No te delataré- le dijo pensando que se había escapado de su aldea.
Para ella esas palabras significaban que la había descubierto, la tenso y la confundió.
-No te culpo el querer romper las reglas por venir a un lugar así- siguió hablando mirando a su alrededor, maravillándose de la belleza del lugar -pero ¿a qué aldea perteneces? nunca te había visto antes.
Eso la sorprendió y volvió a mirarlo, pero sin revelarle su rostro, realmente no la había descubierto, incluso la confundió con uno de los suyos. Eso la alivió por unos instantes pero si la descubría estaría en más problemas de los iniciales.
-Tu canción fue increíble- comentó para romper el silencio
-Gracias- susurró tímidamente, era la primera vez que alguien le decía eso, principalmente porque nadie antes la había escuchado.
-¡Hablaste! por un momento creí que eras muda- comentó con una sonrisa -¿por qué estás aquí? a estas horas
-Quería estar sola- contestó en voz baja, pero aun así se pudo percibir el reproche en su voz.
-Lo siento.
-... ¿y tú?
-De caza, tuve suerte de formar parte de uno de los grupos que salen, aunque con mis habilidades no es de sorprenderse- contestó intentando alagarse a sí mismo
Ella se sorprendió de eso, aunque no dijo nada. En su pueblo no tenían costumbre sacrificar animales y eso le parecía algo repugnante. Cada vida es importante y era raro que mataran animales para su propio beneficio. Más tuvo que morderse la lengua para no decir nada y no ser descubierta. Aún tenía que encontrar una forma de escaparse de él.
-Creo que deberíamos volver- dijo tras otro silencio, no sabía cómo conversar con ella, esperaba que ella se sorprendiera por formar parte de un grupo tan selecto, era bien conocido por todos de ese detalle, pero ella no dijo nada sobre eso. Aunque realmente se estaba preocupando por estar lejos de sus aldeas tan de noche.
Además ella no debía estar ahí en primer lugar. En esos momentos tenían prohibido salir sin autorización, o alejarse demasiado. Reglas que ambos rompieron en distintas formas.
-Te acompañaré.
-No es necesario.
-Claro que sí, no puedes estar sola.
-¿Y tú?
-Puedo defenderme mejor que tú- contestó señalando sus armas
-Yo igual- dijo molesta, que ella no usara un arma no la convertía en una inútil.
-¿Qué vas hacer? ¿Quedarte?
-Sí- contestó aún molesta alzando la voz –no es la primera vez que vengo aquí- siguió hablando dejando que la ira fuera quien la motivaba a ello, quien guiara sus movimientos y dejara salir una seguridad que minutos antes no tenía.
Se sentó nuevamente en la orilla del lago. Con los zapatos aún olvidados en algún lugar sumergió nuevamente sus pies dejando que la tranquilidad regresara nuevamente. Pero con ello se dio cuenta de la imprudencia de sus acciones. Aun así siguió con la falsa seguridad que había mostrado antes. No podía permitirse que el extraño la viera con miedo de nuevo. Además, si lo hacía podría descubrirla pues, como él creía eran compañeros no extraños y sería extraño que volviera a mostrarse insegura con él.
-¿Por qué haces eso?- pregunto él sorprendido y curioso. Nunca antes había visto que alguien hiciera algo así.
-¿Qué?- giró a verlo, sin comprender su pregunta.
-Meter los pies en el agua, es raro.
-Tal vez para ti, pero para mí no.
-¿Entonces?
-Simplemente me gusta- contestó mirando de nuevo el agua –además, es divertido –entonces empezó a mover sus pies dentro del agua de forma que varias gotas salpicaron a ambos.
Esto lo sorprendió, se quitó sus botas para sentarse junto a ella. Cuando sumergió los pies un escalofrió recorrió todo su cuerpo a causa del frio del agua provocando una risa de ella. Eso lo molestó, así que resistió lo mejor que pudo hasta acostumbrarse al cambio de temperatura.
Empezó a mover sus pies sintiéndose extraño, pero aun así bien, era una sensación nueva para él. Una agradable.
-Es cierto, es agradable.
-Claro- ambos rieron felices para luego pasar a un silencio que no se sintió incómodo olvidando la tensión de antes.
-¿Por qué estás aquí?- rompió el silencio para volver a insistir con esa duda que tenía.
-Te lo dije, para estar sola
-Pero ¿por qué?- entendía que a veces quieres estar solo, pero ¿por qué ir ahí? ¿por qué correr tantos riesgos para ello?
Ella guardó silencio al tiempo que ralentizaba el movimiento de sus pies sin estar segura de qué contestar. Tras meditarlo se dio cuenta que no había razón para mentirle. Podía decirle la verdad siempre y cuando no mencionara su verdadero origen.
-Muchas cosas están pasando últimamente- comenzó deteniendo definitivamente el movimiento de sus pies –por lo que puede pasar, tengo miedo de eso.
-No te preocupes, si algo llega a ocurrir no correrás peligro, nosotros somos muy fuertes- le dijo intentando tranquilizarla.
-Eso no me importa, no me gustan las peleas- dijo abrazándose temiendo por sus compañeros.
-A mí tampoco- lo miró extrañada y aún con la capucha puesta él logro adivinar la mirada que le dirigía –las peleas sin sentido, creo que por eso me gusta la caza, así puedo medir mis fuerzas y habilidades.
-Hay otras formas de hacerlo.
-Quizás, pero así puedo ayudar a mi pueblo.
-¿Qué piensas de lo que ocurre?- le preguntó tras un nuevo silencio, tenía curiosidad por saber qué pensaban sobre ellos y más alguien que a pesar del poco tiempo le empezaba agradar.
-Los adultos dicen que son peligrosos y deben irse de nuestras tierras.
-¿Y tú qué es lo que piensas?
-No los he visto, por lo que he escuchado no creo que lo sean realmente y además me parece que en realidad son débiles, no deben representar un verdadero peligro para nosotros, pero no entiendo por qué a pesar de todos los problemas que están causando los adultos aún permanecen aquí.
-Porque no tenemos otro lugar donde ir- susurró.
-¿Qué?
-He escuchado que no se han ido porque no tienen a dónde ir- contesto nerviosa, temiendo haber cometido un error que la descubriera.
La miró sorprendido de que supiera algo así, aunque puede que en las distintas aldeas se hablaran de otras cosas o tienen información que no compartieron con las demás por no creerlo algo indispensable. Así que le restó importancia y siguió jugando con el agua.
Volvieron a dejar que el silencio reinará entre ellos. El sonido del suave chapoteo y del viento corriendo entre los árboles era lo único que escuchaba. Pero como todo el final tiene que llegar, cuando escucharon a lo lejos gritos, gritos de los compañeros del chico que salieron a su búsqueda por no haber regresado.
-Rayos- dijo al darse cuenta de que se había preocupado más por ella que olvidó su obligación de regresar –estoy en problemas, ¿qué haré si me quitan el permiso por esto?- siguió hablando mientras se ponía las botas sin darse cuenta cómo se ponía ella.
El miedo regresó e intentó huir, había sentido suerte con él, pero su secreto sería revelado si no huía. Pero apenas había dado unos pasos a la muralla de arbustos cuando él la detuvo.
-Espera, sé que no quieres que te descubran, pero es lo más seguro.
-No- dijo intentando soltarse de su agarre.
-¿Qué te sucede, por qué tienes tanto miedo?- intentaba detenerla, temía por su bienestar, de lo que podría llegar a pasarle por estar sola en medio del bosque, además no entendía su actitud.
Entre los forcejeos de ambos ella terminó cayendo, y al hacerlo la capucha que había cubierto todo el tiempo su cabeza, se salió revelando de esta forma su verdadera identidad.
Él dio dos pasos atrás sorprendido. Sin saber cómo actuar, escuchando las voces que se escuchaban con más claridad.
Ella, al darse cuenta que había sido descubierta, se quedo inmóvil viéndolo con la angustia reflejada en sus ojos.
-Vete- susurro él apartando su vista de ella, apretando sus puños -¡Te he dicho que te vayas! –la volvió a mirar con el ceño fruncido -evitaré que te encuentren- agregó bajando el tono de su voz sin saber realmente por qué la estaba ayudando después de haber sido engañado.
Cuando le dio la espalda se levantó y avanzó hacia los arbustos caminando hacia atrás para no perderlo de vista. Le sorprendían sus palabras y no sabía si podía creerle, a pesar de lo ocurrido ahí aún eran extraños, además le había mentido. Antes de atravesar los arbustos lo miró por un instante antes de marcharse para no volverlo a ver.
Recogió sus cosas al escuchar cómo se marchaba. Se marchó para reunirse con sus compañeros. Se debía apresurar para que no encontraran ese lugar. Aunque dudaba que ella regresará nuevamente alguna vez y esta sería la única vez que la vería. El único recuerdo con ella sería ese encuentro fugaz.
 
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Este relato es de los personajes que aparecen en el capitulo 4 de Viaje Interdimensional. También son la razón por la que decidí escribir esa historia. En ese momento tenía demasiadas ideas, aún las tengo, pero si agregaba más a mi lista no avanzaría mucho. Si ven aquí se darán cuenta cuantos proyectos tengo ahora. Por eso decidí escribir una historia donde el personaje principal viajara a los diferentes mundos donde mis historias pertenecen, o conociera a ciertos personajes. Aunque la idea cambio un poco al ir desarrollando, aún persiste la idea de viajar por varios mundos. Lo que no sé es que si pueda escribir la historia de ellos. No logro conectar bien esto con lo descrito en Viaje Interdimensional.
En fin espero les haya gustado y quiero agradecer a Dany Nphenix por la corrección ^^

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